Nuestro amigo, Ángel Gallego Montiel, nos envía esta foto de una obra de Melilla. Como bien nos dice, el encofrador no se ha complicado la vida para hacer un “ojo de buey”. Os animamos a seguir colaborando con nosotros, gracias.
Un par de martillos, y a trabajar. Se tiran un par de muros, y listo. Espero que aguanten los cimientos, porque mi martillo es muy grande, y cuando estoy inspirado, ni te digo.
Cuando alguien te dice que construyó unos asientos en la parte de fuera de su casa, te los imaginas de piedra, o como mucho, de madera. Estos, desde luego, no.